EEUU amenaza quiebra, Europa y el euro están fatal..., nos tendrán que rescatar los Países Asiáticos....
viernes, 15 de julio de 2011
jueves, 14 de julio de 2011
CANCIONERO DE AUSENCIAS - MIGUEL HERNANDEZ
En este campo
estuvo el mar.
Alguna vez volverá.
Si alguna vez una gota
roza este campo, este campo
siente el recuerdo del mar.
Alguna vez volverá.
domingo, 10 de julio de 2011
LAS PROPUESTAS DE R.
Economía
-Reclama una agencia de calificación de riesgos europea y la emisión de bonos europeos.
Política
-Plantea una reforma del sistema electoral para aumentar su proporcionalidad y elogia el modelo alemán que, entre otras cuestiones, cuenta con circunscripciones pequeñas que favorecen la relación entre los ciudadanos y los candidatos.
Educación
Sanidad
-Se compromete a buscar "una vía rápida para crear empleo" y garantiza que "habrá dinero", porque "pronto" será el momento de pedir a las cajas y los bancos que dejen parte de sus beneficios para crear empleo. "Los bancos y las cajas pueden y los jóvenes no pueden esperar".
-Defiende políticas redistributivas y plantea recuperar el impuesto sobre el patrimonio sin gravar a las clases medias, pero sí a los grandes patrimonios. Ha llegado el momento, admite, de repensar o rectificar algunas decisiones tomadas en los últimos años.
-Reclama una agencia de calificación de riesgos europea y la emisión de bonos europeos.
-Pide acabar "cuanto antes" con la reestructuración del sistema financiero para que fluya el crédito; si el Estado debe aportar capital para sanear un caja, tiene que estar presente en la gestión de esos recursos para que "los españoles no pierdan ni un solo duro".
-Apuesta por acabar con los paraísos fiscales en colaboración con el resto de socios europeos, porque su existencia es "intolerable, indecente y absolutamente inmoral"
-Sugiere una "fiscalidad razonable" y la eliminación de trabas administrativas para los emprendedores. El sistema educativo español, "el mejor del mundo para formar funcionarios", tiene que tratar ahora de "formar emprendedores".
-Aboga por incentivar el contrato parcial, con más flexibilidad como piden los empresarios y más seguridad como piden los trabajadores. También en este capítulo es partidario del pacto para que la modificación de los salarios y los beneficios empresariales "sigan vías paralelas".
-Incide en la necesidad de seguir reduciendo el déficit y cumplir con el pacto del euro, porque "una economía está sana cuando no tiene desequilibrios".
- Sugiere fomentar el empleo en sectores como el de las energías renovables, el cambio climático y el envejecimiento.
Política
-Plantea una reforma del sistema electoral para aumentar su proporcionalidad y elogia el modelo alemán que, entre otras cuestiones, cuenta con circunscripciones pequeñas que favorecen la relación entre los ciudadanos y los candidatos.
-Propone que el Estado tenga "algún tipo de control previo" sobre planes urbanísticos de ayuntamientos y comunidades autónomas para prevenir la corrupción.
Educación
-Apuesta por programas específicos que formen a los jóvenes que abandonaron sus estudios con antelación a la vez que trabajan. Para quienes tienen formación pero no encuentran trabajo, quiere que se haga un esfuerzo para darles su primera oportunidad. "Cuando entras en el mercado laboral es mucho más fácil quedarse en él".
-Subraya la necesidad de derribar las fronteras entre la universidad y la empresa, lanzar un "Shengen científico", en referencia al tratado de libre circulación de personas europeo, para pasar de ser el noveno país del mundo en publicaciones científicas al noveno país en patentes.
-Se compromete a no cambiar ninguna ley educativa en vigor y reitera su propuesta de poner en marcha un "MIR" para profesores. Aboga por una atención singularizada a los alumnos con más dificultades.
Sanidad
-Garantiza que no hará "nada" ni firmará "nada" que pueda debilitar el sistema público de salud y rechaza el copago. Reitera su intención de que "una parte sustantiva" de los 8.000 millones extras que se destinarán el año que viene a la financiación autonómica se dirijan a la sanidad.
-Se compromete a seguir apoyando a la familia frente a la actitud del PP: "Unos predican y otros lo hacemos".
sábado, 9 de julio de 2011
TOMA DE POSESIÓN DEL PRESIDENTE E INICIO DEL FESTIVAL DE MÉRIDA
Tras una inauguración oficial el pasado jueves con música clásica interpretada por docenas de guitarras eléctricas y guión elaborado por la actriz, productora y directora Blanca Portillo, quien se estrena como directora del festival de Mérida, comenzó anoche la andadura de la 57 edición de la muestra emeritense. La más importante de Europa especializada en teatro grecolatino.
Se hizo con la representación de Antígona de Mérida, una recreación del dramaturgo Miguel Murillo con dirección de Helena Pimenta en torno a acontecimientos reales que se produjeron en esta ciudad pacense durante la guerra civil española. Sorpresa, emoción y público puesto en pie fueron las notas dominantes. Aunque las nuevas autoridades (el PSOE ha perdido por primera vez en la historia la Junta de Extremadura a favor del PP, que también ha vuelto a hacerse con la alcaldía de Mérida) permanecieron sentadas, cabizbajas, con aplausos que más bien parecían roces de manos, como si se extendieran crema...
Daba la sensación de que la propuesta teatral hubiera aguado la fiesta a estos dirigentes locales, ya que ayer fue un día de verdadero júbilo para ellos por la toma de posesión del nuevo presidente de la Junta, José Antonio Monago, arropado por Rajoy, Cospedal, Pío García Escudero... Quizá se debía a que Murillo sitúa la acción en el propio teatro romano de la ciudad, dentro de un claro juego metateatral, cuando las tropas franquistas entraron en Mérida, detuvieron a muchas personas y mataron a otras indiscriminadamente. A nadie extrañó, en todo caso, que esas autoridades, en el habitual encuentro con la compañía tras la representación, se mantuvieran en un corrillo, aisladas y sin hablar con los responsables del estreno, aunque Blanca Portillo les acercó a la directora, a la que dieron la enhorabuena.
Antes, sobre el escenario, se habían encontrado con una serie de personajes en los que había claros paralelismos con los creados por Sófocles en su Antígona de hace casi 2.500 años. Entre ellos está una joven actriz que quiere recuperar el cadáver de su hermano muerto en combate. "Hoy, tanto tiempo después, la voz de los sabios y viejos vates y los sueños de los hombres y las mujeres de aquella Mérida se mezclan en nuestro teatro romano para devolvernos su mensaje", señala el autor de esta pieza, protagonizada por una popular cantante, Bebe, quien de esta manera vuelve a su profesión y pasión primigenia: ser actriz. No ejercía como tal desde que en Mérida representó Las aves y son muchos los que ignoran que en los años noventa se trasladó a Madrid para estudiar arte dramático, aunque posteriormente se inclinó por la música y la canción, al margen de puntuales regresos al oficio de la interpretación en películas de José Luis Cuerda y Julio Medem. "Sé que esta obra removerá a mucha gente, pero no queremos herir a nadie, se habla de emociones y sentimientos y esos están en la condición humana", señaló la actriz, criada precisamente en esta ciudad.
Bebe comparte el sobrecogedor escenario con Helio Pedregal -como capitán franquista y trasunto de Creonte-, Celso Bugallo, Pepa Gracia, Rafa Castejón y un Pepe Viyuela convertido en un actor ciego que transita por el personaje de Tiresias, y que todo apunta que terminará siendo uno de los actores españoles que más veces, y más brillantemente, se han enfrentado a las piedras de este templo sagrado de la escena que es el teatro romano de Mérida. Ahora es la cuarta: "Y cada vez me gusta más", señala Viyuela, que ya había hecho otro montaje sobre la Guerra Civil con este autor. "Es un hombre profundamente conocedor de la represión en Extremadura y de esa brutalidad de la guerra", explica este popular actor, que siempre saca tiempo y energía para entregarla al teatro o a su afición como escritor.
Mientras, Blanca Portillo, orgullosa por el resultado de la primera entrega de su programación, señalaba: "La idea de dar voz a los vencidos, a los muertos, me interesaba especialmente en esta propuesta de Murillo y Pimenta, porque la Historia, escrita con mayúscula, siempre da la voz a los vencedores, siempre se cuenta lo que fue y no lo que pudo haber sido. Esta y otras antígonas dan voz a esos muertos, desde luego para mí conecta con todo el asunto de la memoria histórica, con esos muertos de la guerra, de cualquier guerra, porque a toda esa gente que está buscando a sus muertos no les guían la venganza ni el odio, sino un acto de amor, más allá de otras lecturas que otros puedan hacer". A lo que añade: "Esta es la historia de la tiranía, de quienes gestionan el poder desde el totalitarismo. Enfrenta al poder contra el individuo y el acto de una mujer desmonta el sistema entero... ¡Cómo no íbamos a elegir esta función, si nos coloca aquí y ahora y encima es un homenaje a Mérida, porque este teatro ha sido escenario de tragedias reales, no literarias. Es un acto de justicia poética que trasciende el hecho de si sus protagonistas son de un bando o de otro".
La Antígona que ahora está en el teatro romano hasta el próximo 17 de julio no es la única que se verá en el festival. "El teatro grecolatino tiene muchas y magníficas mujeres, pero Antígona es muy especial", apunta Portillo, que ha programado tres antígonas para esta edición: "No es una idea descabellada, las vamos a ver absolutamente distintas y ahí es donde el teatro cobra su valor", señala la directora.
miércoles, 22 de junio de 2011
domingo, 19 de junio de 2011
SEIS MESES DE LA PRIMAVERA ÁRABE, ¿Y QUÉ?
Seis meses después del comienzo de las revueltas populares que barrieron las dictaduras tunecina y egipcia, los acontecimientos en Libia, Siria, Yemen y, en menor medida, Bahréin, plantean serias dudas sobre el futuro de la llamada Primavera Árabe y su promesa de libertades y democracia.
La «teoría del dominó» inicial, que parecía irrefutable, ha dado paso a un panorama de inestabilidad en toda la región y a la devastación de recursos económicos ya de suyo escasos. En el otro platillo de la balanza, todas las naciones del Magreb y de Oriente Próximo se han beneficiado de una masiva propagación de ideas de libertad de expresión y democracia —a través, sobre todo, de las redes sociales en internet y de la televisión por satélite—, un fenómeno que hace sólo un año parecía impensable.
TÚNEZ puso en marcha el proceso cuando el 17 de diciembre de 2010 un joven vendedor ambulante se quemó a lo bonzo para protestar por un abuso de las autoridades locales. Su muerte, semanas después, disparó las protestas espontáneas contra la dictadura y la corrupción y provocó la huida del país del sátrapa Ben Alí.
Hoy, Túnez —que sigue registrando protestas periódicas de menor intensidad— vive la situación más halagüeña de todo el mundo árabe. La economía se recupera y la prudencia del veterano primer ministro, Ganuchi, hace concebir muchas esperanzas de cara a las elecciones previstas para el próximo mes de octubre.
EGIPTO, el único país que logró seguir el ejemplo de Túnez y también derrocó a su dictador, Hosni Mubarak, vive inmerso en un clima de efervescencia y pesimismo. El gobierno de transición militar, que preside el general Tantaui, garantiza que habrá elecciones parlamentarias abiertas después del verano, y al mismo tiempo traiciona su pretendida neutralidad marcando una agenda diplomática rompedora, cercana a Hamás y hostil al gobierno de Israel. La minoría radical islamista se ha envalentonado con nuevas agresiones a los cristianos coptos y su proyecto de entrar, por primera vez, en el Parlamento egipcio.
La «bola de nieve» de las revueltas árabes se ha quedado ahí. Y no hay indicios de que sea capaz de derretir muchas más dictaduras laicas de la región. Las monarquías absolutas del Golfo y del Magreb, también afectadas por el fenómeno de la Primavera Árabe, son mucho más coriáceas al contar con una legitimidad enraizada en la cultura islámica que no tienen las autocracias seculares.
A medida que transcurren las semanas de bombardeos aliados, ya no es ni siquiera segura la derrota de Gadafi en la guerra civil abierta en LIBIA. La entrada en acción de la OTAN, por iniciativa de Francia y del Reino Unido, auguró en un primer momento un final rápido del excéntrico dictador de Trípoli.
Hace semanas que los círculos militares aliados insisten en el mensaje de que la caída de Gadafi no será rápida. Y esta semana han comenzado a hacer correr el rumor de que la derrota es posible, debido a la falta de compromiso político con la campaña por por parte de los gobiernos europeos y norteamericano.
Tal como se sabía desde un principio, Muamar Gadafi dispone dentro del país de reservas suficientes, en metálico y en lingotes de oro, para seguir pagando a un ejército que ya habría laminado a los rebeldes si no fuera por la campaña aérea de la OTAN. Los observadores no descartan un alto el fuego, que podría consagrar la división de Libia en dos, con una región rebelde en el este a la que —con insólita precipitación— algunos gobiernos europeos ya han concedido el estatus de legitimidad.
SIRIA es el ejemplo más claro de una tiranía oriental enrocada por la huda hacia adelante. La brutal represión de las manifestaciones por parte de la familia Assad y de su entorno ha generado otro frente en el conflicto, con la avalancha de refugiados en la vecina Turquía que huyen de las revanchas del Ejército. La nueva dimensión de la revolución siria es casi una ironía, porque el gobierno islamista turco de Tayip Erdogán mantenía hasta hoy una relación amistosa con el régimen secular de Damasco.
En seis meses de Primavera Árabe, la guerra civil en Libia ha provocado alrededor de 15.000 muertos, sin contar los miles que han sido tragados por el Mediterráneo en su desesperado intento de huida. El conflicto sirio podría acercarse a las 2.000 víctimas civiles, según diversas organizaciones de derechos humanos.
Al aparente fracaso del empuje y de los ideales de libertad de las revueltas ha contribuido la falta de solidaridad del mundo árabe, con la ligera salvedad del caso libio. A título individual, varios países de la Liga Árabe han ofrecido ayuda económica a los rebeldes de Bengasi, pero en ningún momento tropas o cooperación con la OTAN.
El único caso de intervención militar común por parte de los árabes se ha producido, precisamente, para sofocar la protesta en uno de los doce países afectados por el virus: el pequeño emirato de BAHRÉIN. El envío de tropas saudíes a la isla, en socorro de la monarquía suní, constituyó un serio aviso para todos los movimientos reformistas del Golfo Pérsico.
La dictadura de YEMEN presenta una situación similar. El régimen yemení se debate entre la protesta en demanda de reformas democráticas y la guerra civil entre tribus, pero su suerte se juega en la capital de Arabia Saudí, donde el dictador Saleh se recupera de las heridas del último atentado.
viernes, 17 de junio de 2011
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